martes, 28 de mayo de 2013

y ¿cómo se diagnostica?



Antes que todo se debe sospechar del diagnostico frente a pacientes que presenten una disminución notoria del apetito, peso estacionario, o dolor abdominal predominante epigástrico si se trata de niños, además de diarreas crónicas recidivantes, con deposiciones esteatorreicas.

Se confirma  con el examen parasitológico de deposiciones, en donde se encuentra quistes de G.lamblia.

Se pueden utilizar diferentes técnicas de concentración tales como: el método  de Teleman, SAF, PAF O PVA. Estos métodos tienen un 96 % de rendimiento si se procesan 3 muestras de pacientes eliminadores de quistes.

Sin embargo, existe un grupo de niños que no eliminan quistes en sus deposiciones. En ellos, se ha recurrido al estudio del jugo duodenal e, incluso, a la biopsia e impronta con 100% de rendimiento.

Recientemente se han utilizado la serología como otro elemento diagnostico, la que según la técnica empleada, ha demostrado un rendimiento que oscila entre 81% y 96%(RIFI-ELISA  y RHA). En nuestro medio la RIFI  alcanza una sensibilidad  de 82.3% y una especificidad de 86.9%, en estos casos, tiene valor (como indicador de infección reciente) hallar una elevación de la IgM especifica.

Con el advenimiento de anticuerpos monoclonales a antígenos específicos, se ha comunicado la utilidad de ELISA en deposiciones, la cual tendría la ventaja de poseer un 98% de  sensibilidad y un 100% de especificidad, al lograr detectar infimas cantidades  de antígeno parasitario presente en las deposiciones de estos pacientes.

 También con el empleo de sueros hiper inmunes se ha logrado detectar  antígenos parasitarios en heces, mediante pruebas  de inmunoprecipitacion, con aparente éxito.

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