Antes que todo se debe sospechar del diagnostico frente a pacientes
que presenten una disminución notoria del apetito, peso estacionario, o dolor
abdominal predominante epigástrico si se trata de niños, además de diarreas
crónicas recidivantes, con deposiciones esteatorreicas.
Se confirma con el examen
parasitológico de deposiciones, en donde se encuentra quistes de G.lamblia.
Se pueden utilizar diferentes técnicas de concentración tales como:
el método de Teleman, SAF, PAF O PVA.
Estos métodos tienen un 96 % de rendimiento si se procesan 3 muestras de
pacientes eliminadores de quistes.
Sin embargo, existe un grupo
de niños que no eliminan quistes en sus deposiciones. En ellos, se ha recurrido
al estudio del jugo duodenal e, incluso, a la biopsia e impronta con 100% de
rendimiento.
Recientemente se han utilizado la serología como otro elemento
diagnostico, la que según la técnica empleada, ha demostrado un rendimiento que
oscila entre 81% y 96%(RIFI-ELISA y
RHA). En nuestro medio la RIFI alcanza
una sensibilidad de 82.3% y una
especificidad de 86.9%, en estos casos, tiene valor (como indicador de
infección reciente) hallar una elevación de la IgM especifica.
Con el advenimiento de anticuerpos monoclonales a antígenos
específicos, se ha comunicado la utilidad de ELISA en deposiciones, la cual
tendría la ventaja de poseer un 98% de
sensibilidad y un 100% de especificidad, al lograr detectar infimas
cantidades de antígeno parasitario
presente en las deposiciones de estos pacientes.
También con el empleo de
sueros hiper inmunes se ha logrado detectar
antígenos parasitarios en heces, mediante pruebas de inmunoprecipitacion, con aparente éxito.
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